Análisis de un caso de “trata” en el que no hay “trata” y los responsables son otros
Se estima que la prostitución en España es ejercida por entre 300.000 y 400.000 mujeres y es una de las industrias que más dinero gana, eso sí, en negro mayormente.
Es inevitable que cada día aparezcan noticias sobre prostitución en prensa y televisión, pero los medios tienen una importante labor por delante para no acabar estigmatizando todavía más a las mujeres en situación de prostitución.
No todo lo que sale en los medios está mal, ni puede que lo hiciéramos mejor nosotros. De hecho, el tratamiento de estos temas y que se den a conocer tiene un efecto muy positivo. Pero hay aspectos que tratamos con normalidad en el día a día que pueden ser mejorables para cambiar el trato que se hace de la prostitución y, esta labor, empieza desde los medios.
Vamos a analizar, en este caso, una noticia publicada por el diario de información de proximidad del Campo de Tarragona las Tierras del Ebro, “Diari Més”:
Uno de los puntos fuertes del texto es el trato que se da en estructurar un relato en el que se explique el fenómeno y se realizan atribuciones de responsabilidad que identifica a los responsables. Son algunos puntos a los que da vital importancia la reciente “Guía de recursos para periodistas” presentada por el Ayuntamiento de Madrid para el abordaje de la prostitución y la trata de seres humanos con fines de explotación sexual.
Sin embargo, cojea en el otro punto clave que propone el manual: la diversidad de fuentes. “Las mujeres (víctimas de trata o prostitutas) suelen protagonizar la información, pero sus historias raramente son contadas en primera persona. Los hombres que demandan prostitución son los grandes ausentes”. El texto se basa en la narración oficial que se ha dado de los hechos desde el Ministerio Fiscal, pero no se recurre a fuentes propias del medio ni introduce nuevas voces. Es lo que propone la guía de “red2red” que reitera la importancia de “no recurrir únicamente a fuentes oficiales –en especial policiales- y dar voz a todas aquellas fuentes que permitan contrastar, matizar y completar la información”.
Este tipo de guías nos ofrecen también otras opciones para tratar el lenguaje que utilizamos al hablar de prostitución. “Es necesario contextualizar distinguiendo elementos, no es lo mismo trata que prostitución ni tráfico de personas”, establece esta guía en cuestión.
Según la Real Academia de la Lengua Española:

En este caso, las mujeres prostituidas fueron engañadas para venir a España con promesas de trabajo y, al llegar, eran coaccionadas y las llevaban a un club para que empezaran a ejercer la prostitución. Son, por tanto, claras víctimas de trata. Sin embargo, este término no aparece en ningún momento a lo largo del texto, sino que se utiliza “prostitución” en su lugar.
Por último, uno de los errores más graves que aparecen en la noticia no tiene que ver con cómo está redactada, sino con la imagen que la acompaña:

Se trata de una imagen que, como indica el pie de foto, es una “fotografía de archivo de un juicio en un grupo que traía chicas de Brasil para prostituirse en Girona”. La vinculación de la imagen con el texto es inevitable y, aunque se tratan de casos parecidos, otro caso de trata de mujeres, incluso brasileñas, para explotarlas sexualmente en España, siguen siendo dos casos diferentes.

En otros medios como “La Vanguardia”, sí emplearon una fotografía del caso. Las imágenes deben utilizarse siempre que aporten una información extra a la noticia, pero, en este caso, induce a la confusión y a la asociación errónea, donde, además, se ve la cara de los acusados de otro caso y se les vincula directamente con la noticia. En este caso y, si no se tiene el recurso visual necesario, es mejor no añadir foto.




























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