"Queremos mantenernos sanas y fuertes para seguir con la lucha dure lo que dure"
Entrevistamos a Begoña González del grupo Galtzagorri sobre su propuesta para crear una Casa de las Mujeres en los Barrios Altos de Bilbao
Desde junio de 2015, el colectivo Galtzagorri está trabajando en la creación de una Casa de Mujeres para los Barrios Altos de Bilbao (San Francisco, Bilbao la Vieja y Zabala). Un espacio común para la reflexión, formación y cooperación entre mujeres que ayude a acabar con grandes problemáticas de esos barrios y que las mujeres puedan sentirse seguras en su entorno. Buscan alcanzar una igualdad real y servir de trampolín para el empoderamiento de la mujer.
Hablamos con Begoña González Sánchez. "No tengo un cargo concreto -nos cuenta- pero soy un poco la alegría de la huerta". Aunque el trabajo está repartido de manera equitativa en el grupo, es ella la que muchas veces se encarga de socializar y dar a conocer las ideas del colectivo al exterior.
Video de las Jornadas celebradas el 9 y 10 de junio de 2016
P.- ¿En qué consiste el proyecto de la Casa de las Mujeres de los Barrios Altos?
R.- La idea es que las mujeres encuentren un espacio en el que puedan estar a gusto, donde explayar todas sus iniciativas, necesidades y miedos. Un espacio donde puedan crecer dentro de la casa a través de información, talleres o atención directa de psicólogas o de abogadas, por ejemplo.
P.- Hablas sobre todo de proyectos comunicativos, ¿también os proponéis entrar en el ámbito administrativo?
R.- Sí, claro. Queremos que sea un centro en el que cuando acudan con sus necesidades o con lo que quieran aportar para enriquecer la casa, se sientan a gusto, se sientan bien y puedan coger cualquier tipo de orientación que las haga crecer para luego defender sus derechos en la vida, que es la calle.
Va a ser como el efecto mariposa. En el momento en que estas mujeres crezcan y se sientan fuertes y seguras, aprendan a crear asociaciones y cosas que les haga defenderse y apoyarse a unas a otras, eso va a tener su efecto en el propio sistema socio-político. Si, por ejemplo, yo voy a un trabajo y me rebelo ante lo que creo que, como mujer, no es justo o si no se está cumpliendo la normativa de igualdad, eso cambiará, porque lo voy a reivindicar. Pero no yo sola, sino yo con todas las otras mujeres y con esta propia casa que va a servir de trampolín para reclamar derechos que no se están cumpliendo.
P.- Y, ¿qué caracteriza a esta casa respecto a las otras?
R.- En Bilbao se está pidiendo una casa de mujeres, pero lo que pasa es que el Ayuntamiento es eminentemente machista y, sus directivos, en este caso el PNV, no quieren poner una Casa de Mujeres en Bilbao. Nosotras hemos pedido una para este barrio porque se diferencia en varias cosas muy importantes: una, la interculturalidad. Otra, que es un barrio que se ha considerado desde el gobierno vasco, el barrio con más alto riesgo de exclusión de Bilbao. Y, por último, la media de vida en este barrio es 10 años menor que del resto de Vizcaya.
Estos barrios son barrios que están plagados de gente y sus calles, son calles vivas. Pero la mayoría son tíos. Y, en general, con una actitud bastante machista y agresiva. Las mujeres prácticamente no se ven en la calle y, por eso mismo, es por lo que necesitamos una Casa de las Mujeres, para empezar a ocupar los espacios de las calles. Hay mucha invisibilización en estos barrios. Es bestial.
P.- ¿Quién podrá acudir a la Casa de las Mujeres?
R.- Mujeres, por supuesto. Mujeres de todo tipo de condición. Y otros tipos de géneros, como transexuales, cualquier persona que se sienta mujer y, como mujer, está siendo discriminada… Aunque tengan una barba de siete kilómetros. Si es una mujer es una mujer. Y esto está abierto a mujeres.
P.- ¿Por qué escogéis hacer una casa de mujeres en lugar de una casa mixta, donde puedan participar hombres y mujeres?
R.- ¡¡Uuuuuuuh!! (se ríe) Esta es la pregunta del millón… Pues porque el mundo es masculino y está creado para el hombre. Desde los hombres y para el hombre.
Las mujeres tenemos que ayudarnos a crecer. No me gusta la palabra víctima, pero sí que somos el objetivo: a aminorar, a humillar, a agredir, a violar… Este sometimiento es genérico en las mujeres. Y en muchos hombres también. Pero en las mujeres mucho más. Nosotras nos unimos para salir de ahí. Si los hombres quieren salir, creo que tendrían que hacer un trabajo entre todos para liberarse de esa opresión que tienen ellos mismos por sus propias condiciones, porque hay hombres que sufren mucho por ser lo que no quieren ser.
P.- Y, en un futuro, ¿se daría la opción de participar a hombres, que estén en exclusión en estos barrios o que quieran ayudar?
R.- A los hombres se les excluye en cuanto a que es una casa de mujeres. Si es una casa de mujeres no es una casa de hombres. Hay mogollón de casas de hombres: los Ayuntamientos son casas de hombres, los Txokos son casas de hombres... Ellos tienen muchas casas.
P.- En las bases del proyecto sí que se establece como objetivo la consecución de la igualdad real y efectiva entre hombres y mujeres de los tres barrios. ¿En qué consiste entonces?
R.- La igualdad real no es algo de los barrios, es algo del mundo entero. De alguna manera no se les excluye, porque todo lo que beneficia a las mujeres y haga que su calidad de vida mejor, va a afectar a los hombres y va a hacer que su vida sea también mejor. Hay algo que está claro, si tu vida es buena, todas las personas que te rodean van a mejorar contigo. Sigo repitiendo el efecto mariposa, si algo mejora por un lado eso va haciendo onda y va a mejorar todo lo que le rodea. Con lo que no están excluidos, van a ser beneficiarios de los resultados de esa casa.
P.- Has comentado diferentes puntos de riesgo de exclusión social que hay en los barrios. Son espacios referenciales donde se ha ejercido y se ejerce la prostitución. ¿Cuál es la postura del colectivo respecto a este tema y qué se propone desde la iniciativa?
R.- Son cosas que todavía no las hemos determinado como colectivo. Todavía somos un grupo muy nuevo y estamos creando nuestras bases. Sí tenemos clarísimo que la prostitución no puede estar penalizada, que a las mujeres prostitutas hay que atenderlas especialmente en cuanto a nivel sanitario y protegerlas en cuanto a peligrosidad y violencia, que lo que hacen no es un delito sino una profesión y, la mayoría, creo que estamos de acuerdo en que hay que legalizarlo sin ser una obligación si no se quiere, pero es un tema que todavía estamos hablándolo, no está cerrado. Pero sí tenemos ese tipo de orientación.
P.- En junio de 2015 empezasteis este proyecto y ya se ha enviado un borrador del proyecto a sindicatos, asociaciones vecinales y grupos políticos...
R.- Solo se ha enviado cierta información previa, pero el documento todavía no está acabado. En el borrador dábamos una noción de quiénes éramos y por dónde íbamos. Nosotras nos hemos creado con un objetivo claro: conseguir la casa de mujeres. Eso es lo que hemos trasmitido. Pero el documento con todo todavía lo estamos elaborando, hemos mandado una información genérica al alcalde, a algunos concejales, al área de Igualdad y a Emakunde (Instituto Vasco de la Mujer).
P.- ¿Habéis obtenido algún tipo de respuesta de grupos como EH Bildu o Podemos que sí que incluyen en sus programas este tipo de proyectos?
R.- Con EH Bildu sí hemos contactado y sí que, por supuesto, apuestan por ello y nos apoya. Y los colectivos del barrio y otros de fuera nos han dado una respuesta muy positiva.
P.- Y, del Ayuntamiento, ¿habéis recibido respuesta?
De parte del Ayuntamiento hemos tenido respuesta, pero no ha sido contundente… y es bastante poco positiva. Te digo que es el PNV como cabeza del Ayuntamiento, no el Ayuntamiento en general.
P.- ¿Habéis contactado con Casas de Mujeres de otras zonas de Vizcaya para ver qué opinan y si os van a apoyar?
R.- Sí. Hemos hablado con varias de las casas de mujeres que hay alrededor y algunas incluso de fuera. A las jornadas vinieron algunas representantes de las casas de mujeres para hablar de sus proyectos. De ahí hemos obtenido contactos y hemos tenido buenas respuestas.
P.- ¿Tenéis algún plazo para poner en marcha las iniciativas?
R.- No tenemos plazos porque lo que hacen es presionar y estresar a la gente que trabaja en estas cosas. Como creemos que esto no se pierda, la gente no se agote, no se queme, creemos que los plazos sean los que nuestros cuerpos y nuestras ganas nos permitan para seguir con el proyecto hasta el final. Queremos mantenernos sanas y fuertes para seguir con la lucha dure lo que dure.
P.- Hicisteis unas primeras jornadas de contacto en junio, con charlas y actividades con las mujeres del barrio, ¿cuántas acudieron?
R.- Fueron dos tardes. A las jornadas acudieron sobre unas 100 mujeres por día, en las cuales una parte eran las mismas, pero muchas no. Es un trabajo de barrio y esto es un colectivo pequeñito. El aforo también era limitado.
P.- ¿Hicisteis algún tipo de reclutamiento para ver cuántas mujeres participarían en el futuro proyecto?
R.- Para nosotras es súper importante que vengan todo tipo de mujeres. Las mujeres de otras culturas se intimidan a hacer este tipo de cosas que, de alguna manera, las promocionamos las "blanquitas". Y nosotras queremos que vengan, porque ese es el objetivo.
Por eso, hicimos un trabajo previo, fuimos a diferentes asociaciones y planteamos el tema de las jornadas. Preguntamos a las mujeres de esas asociaciones qué tipo de casa querían ellas, qué necesidades creían que se debían cubrir y qué es lo que pensaban que tenía que tener esa casa para que se sintieran atraídas.
Llevamos unos papeles de embalar y con un rotulador pintamos una casa, ellas cogían un post-it y lo escribían. A partir de este trabajo previo, todas estas ellas sintieron también opinaban. Entonces vinieron a las jornadas. Fueron muy completas y muy bonitas porque mogollón de mujeres eran de otras culturas.
P.- ¿Y qué pidieron?
R.- Mira, aquí tengo algunos ejemplos, te voy a leer un poquito porque justo lo estamos recogiendo. Hay mucho tipo del respeto a otras culturas, de conocerse unas a otras, de saber cuáles son sus derechos, que cuando necesiten que sus hijos estén en algún sitio porque tienen que ir a una entrevista tengan un sitio donde dejarlos, de tener a alguien a quien consultar cuando tienen un problema y no saben dónde ir, donde ellas se puedan expresar, donde dormir, donde aprender bien el idioma para defenderse... Nosotras de ahí sacamos mucha lectura.
P.- Más personal, no tanto como grupo, me gustaría saber si crees que es adecuada la imagen que se da hoy en día de la mujer en los medios, sobre todo en cuanto a la violencia de género.
R.- Por un lado, todo lo que es rollo de publicidad, no hay más que mirarlo. Nos tratan como meros objetos sexuales... que te compras un coche solo para fo*** a la chica que está encima.
A nivel de agresiones de mujeres, creo que es de lo peor también. En principio, de alguna manera, se cuestiona casi siempre el por qué esa mujer ha sido agredida. Se busca el motivo. Para el agresor se buscan excusas, mientras que a las mujeres se las cuestiona.
P.- ¿Cómo crees que se podría hacer una acción comunicativa más igualitaria desde los medios?
R.- Creo que una de las cosas más importantes es trabajar con los colectivos feministas desde los medios de comunicación, para que les dieran las pautas de cómo tratarlo, porque hay trabajos maravillosos de cómo tendrían que tratar el tema de la mujer.
Tiene que ser un trabajo de información y de formación porque no cualquiera puede hablar de un tema tan duro como es una agresión. Cuando alguien estudia periodismo, si se va a dedicar a una parte del periodismo concreta, lo que tienes que hacer es trabajarte esa parte para poder hacerlo bien… Si es en el tema de deporte, ¿qué haces? Pues informarte sobre todo del tema del deporte. Pues si vas a hablar de la violencia de las mujeres, pues infórmate y fórmate de eso.
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