Normal
El otro día tuve un debate muy curioso acerca de la normalidad. No me preguntéis como llegamos a ello pero el círculo en el que yo me muevo no es normal, ni el tuyo, ni el de ella o él. Empecemos por el principio, ¿qué es normal?
Entendemos por normalidad hoy en día vestir ropa de marcas “normales”, tener una casa “normal”, un trabajo “normal” y una familia “normal”. Sinceramente esa vida “normal” me parece terriblemente aburrida. La normalidad la marcan los dogmas presentes hoy en día en la sociedad, y todo aquello que se salga de ello es atípico para una gran mayoría. Para que me entiendan mejor; tengo 21 años y, ¿qué se supone que sería lo normal a mi edad? ¿Salir todos los fines de semana a las discotecas, gastarme 20 euros cada noche y pillarme una cuba del 15? ¿Tener novio o novia ya? O ¿aspirar a un trabajo porque sí? Si eso es normal, prefiero seguir siendo raro.
Cada uno vive y es a su manera, por eso me gusta y me resulta tan curiosa y divertida la variedad. De hecho este verano tuve la fortuna de ir a un campo de trabajo en el País Vasco, en este campo de trabajo conocí a un chico con discapacidad física, y era un cachondo. Fue una de las mejores amistades que hice allí y una de esas personas que recordaré. Quien me conozca un mínimo sabrá que soy una persona bastante directa y un día del campo le pregunté sobre su discapacidad. Me habló sin pudor de ello, como en algunos casos le había dificultado para integrarse, pero como también gracias a ella había conocido a gente espectacular. Él me contaba que tenía una dificultad especial para hacer amigos porque en algunas ocasiones le habían apartado de grupos y actividades, y por eso a muy poca gente la llamaba amigo o amiga.
El campo de trabajo duró dos semanas y hablamos mucho de todo, de fútbol, de chicas, de salir de fiesta, de los paisajes vascos, de Bilbao, etc. Pero llegó la despedida y el muy cara dura me hizo llorar al decirme “hasta luego, amigo”.
Entonces comprendí que no se puede ser normal ni aparentar serlo, porque sencillamente nadie lo es. Cada uno somos particulares a nuestra manera, tenemos nuestras cosas buenas y otras que nos hacen insoportables. Precisamente estas personas discapacitadas, recalco personas, no buscan un trato especial hacia ellos ni nada por el estilo.
Tratándoles de manera especial enfatizamos aún más el “tú tienes una discapacidad y por eso te debo ayudar”. Esto no implica que en algunas ocasiones no les ayudemos, pero no lo remarquemos todo el rato. Tratémosle como si fuera tu colega, como alguien normal. Es curioso que ahora emplee el término normal, pero ellos quieren eso, ser uno más con el que riñas, discutas, rías, bromees, etc.
Básicamente como un amigo.



























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